lunes, 6 de diciembre de 2010
Me hace gracia como te ves y como te veo. Me dices sentirte una cuarentona fracasada y, en cambio, yo te veo como la chica valiente que fuíste/eres. Aquella que tuvo el coraje de cerrar la puerta un día a un mundo en el que ya no era capaz de existir y se fue en busca de otro, hecho a su medida, porque creyó, creyendo buscó y lo encontró. "Donde el corazón te lleve", esa era tu frase preferida. Estás donde el corazón te ha llevado, sin armaduras, sin esconderte, sin protegerte pese a que te morías de dolor, no has fracasado, has triunfado. Y lo harás, lo sé, en otros campos. Solamente te falta el creértelo.
"El club de los poetas muertos", ¿recuerdas la peli?. Tú lo has conseguido, has sabido vivir el momento, cuando había que llorar llorabas, cuando había que chillar chillabas, cuando tocó dejarlo todo porque tu amiga se moría lo hiciste. Yo no, no he sabido, siempre he sido una fracasada emocional, no fría, fracasada que es distinto.
Cerraste la puerta y me quedé quieta- parada. ¿Por qué? Porque yo soy cobarde, muy cobarde, retenerte suponía entrar en tu universo de emociones desnudas, a flor de piel y no puedo, aún hoy ni puedo. Y creí que lograría sobrevivir en mi mundo de muñeca rota con tu recuerdo porque pensé, y ya veo que me equivoqué, que nunca me olvidarías, que no lograrías encontrar otra niña como tú, otra alma ingenua que creyera en sueños imposibles, pero la encontraste. La encontraste.
Hay muchos momentos terribles en mi vida, pero dos que me han marcado a fuego. No es cuando te vas, no, porque ahí aún me recuerdas. El momento más terrible de una relación no es cuando nos dejan, es cuando constatamos que nos olvidan.
Año 2002, aquella cena, aquella maldita cena. Un beso urgente, apasionado, torpe... porque cuando hay necesidad, urgencia del otro, se besa así. Siempre lo hacíamos así. En cambio tú ya no me correspondiste. El tuyo fue un beso largo, maestro... de tantas veces pensado o ensayado, no lo sé. Pensé, en su momento, que era una muestra de poder, de poder sobre mí, pero ahora sé que fue de despedida, de olvido, porque tú no te vengas, ni lo piensas.
Y eso lo he sabido el otro día, cuando te encontré en la exposición, exultante de felicidad. Me miraste con pena, con dolor, con preocupación por verme tan dejada, derrotada... fracasada. Rota. Los que se vengan no miran así: con dolor, porque empatizan con el tuyo, pero con olvido de amor.
Has triunfado. Yo, en cambio, me sigo rompiendo por dentro. Ya ves, la chica fría es una muñeca rota.
lunes, 26 de abril de 2010
Mi mundo en "A"
LA primerA maestrA... una "A", también. Y seguro que mi primera vocal pronunciada fue una "A".
Los primeros juegos... acaban en "O", y con compañerOS porque, en aquel entonces, lAs niñAS, por imperativo familiar, jugaban, generalmente, a muñecAS, cocinitas, etc... Yo consideraba más lúdica la "O" que la "A"... hasta que mamá dictadora vino en mi socorro y me ayudó a descubrir el universo femenino... Ahí, mi mundo empezó a escribirse con "A" y no con "O"... ¡Gracias, mamÁ!...
El primer beso, precoz, terminó, evidentemente, en "A"... Era imposible que la "O" fuese protagonista sabiendo como sabía ya, a esas alturas, que el almA femeninA estaba llena de matices encantadores... e irresistibles.
Mi otra pasión... los libros, curiosamente, venían, casi siempre, de la mano de autorAs. Enid Blyton fue la mujer que me enseñó a soñar. ¡AgradecidA intensamente te quedo, Enid!. Y GeorginA, la de "Los cinco", el primer personaje literario con el que me identifiqué. Luego vinieron otras: Darrell, Claudina, Puck... pero ninguna alcanzó el status de GeorginA. Era únicA.
También he salido con algún "O", sentimentalmente hablando, pero porque nunca me he sentido a su lado como "A", para bien o para mal, sino "@"... Aunque siempre (no puedo mentir) he sabido que acabaría con una "A" ¿Por qué?. Lo he pensado mucho, y siendo sincerA... y habiendo conocido las dos partes... estar con una "O" puede ser magnífico... pero estar con una "A" es SUPREMA (acabado en "A", a propósito)... Subir al cielo, EL PARAÍSO.
Curiosamente, pese a todo lo expuesto, mi lenguaje es sexistA. Pero, creo que DiosA me perdonará, porque hasta el final, en esta reflexión, la protagonistA ha sido, sin duda: "A".
domingo, 18 de abril de 2010
Un regalo... inesperado
El viernes recibimos una llamada al móvil de "la mujer misteriosa" como nosotras, en broma, la llamábamos. Y, al fin, pudimos ponerle soporte físico a un bello espíritu. Nos encontramos con una persona irónica, amable e hiperagradable, pese a que yo no estaba en buenas condiciones para seguir la conversación después de una agotadora noche de tablao flamenco. Muy espesa me encontraba (aún me dura). Tuvimos sensaciones tremendamente positivas. Y confíamos en que sea el primero de más contactos personales :D. Gracias por habernos acompañado con tus palabras. Ha sido muy bello. Siempre estarás en nuestra biblioteca en un lugar preferente.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Paraíso
Brisa suave que me meces, delicada,
como aquellas olas que antaño me acunaban.
Inmenso verde mar,
que me llamas,
para nadar en tí,
para fundirme en tí,
para ser tú y yo: uno.
Y corro,
corro,
juego en tí;
y me persigues,
me derribas,
para cubrirme con tu amoroso manto;
acaricias mi rostro,
y lo volteas hacia el infinito;
hacia tus árboles frondosos,
hacia tus montañas adoradas,
adoradas e imponentes que
protegen tu reino de visitas insidiosas;
hacia tu oponente,
el vasto cielo azul que
esconde verdades olvidadas o
jamás reconocidas.
Y me obligas a levantar la mirada,
a correr,
a volar,
a soñar con las nubes que,
traviesas, juegan a ser quienes no son,
a desvelar escondidos secretos.
Y dibujan,
dibujamos, porque ahora todos;
el mar verde,
las montañas,
el cielo
y yo,
somos uno,
una unidad mágica e indivisible.
Dibujamos:
trazos con sentido,
sin sentido;
formas lógicas,
ilógicas;
Y nadamos,
nos sumergimos,
buceamos,
caemos;
caemos a velocidad vertiginosa en el abismo,
en el pozo de recuerdos dolorosos que
laceran como el más afilado de los cuchillos.
Y de repente...
paran nuestro infernal descenso.
¿Quién? No lo sé.
Flotamos.
Ya no hay sufrimiento,
ni heridas,
ni agonía,
ni cicatrices;
ya no hay nada.
Estamos en la nada,
en el desierto,
capaz de aniquilar lo visible y lo invisible.
Y esperamos,
esperamos porque creemos,
y creemos porque esperamos;
pero el segundo se hace minuto,
el minuto, hora;
las horas, días;
los días, semanas...
y la nada, eterna
..........................
Y en esa eternidad aburrida,
indiferente,
voraz,
mortal;
oímos un susurro creciente,
vemos una luz parpadeante,
cigzagueante,
que se acerca, lentamente,
muy lentamente;
e ilumina,
guía
y conduce.
La oscuridad se torna luz,
la nada, alegría;
el desierto, inmenso mar de hierba;
la eternidad, efímero momento.
Y subimos,
subimos sedientos,
contentos,
dichosos,
jubilosos;
hacia tí, MUJER,
diosa venerada;
hacia tí, rostro del pasado,
del presente,
del futuro;
hacia tí, la que fuíste,
que eres,
y serás siempre, y en gozosa eternidad,
amor infinito
Símbolo de vida
paz
armonía
.............
PARAÍSO
jueves, 11 de marzo de 2010
In memoriam
Ella está visiblemente nerviosa, sujeta los apuntes con sus manos temblorosas y los cambia de sitio una y otra vez, no sabiendo muy bien qué hacer. El examen más difícil de su carrera la espera a la vuelta de la esquina. Está segura de que si lo supera su sueño ya será casi una realidad. Quiere ser una gran abogada, al servicio de los más débiles.
De pronto… un bam… súbito y ensordecedor, una fuerza salvaje que la golpea y la arroja por los aires. En ningún momento pierde el sentido. Es testigo del espectáculo macabro y dantesco que se abre ante sus ojos incrédulos. ¿Qué ha pasado? No entiende nada de nada. Trata de levantarse, se tambalea, cae al suelo. No puede, no puede… Un niño llora, su madre al lado, llena de sangre, inerte. Ella se arrastra, se arrastra como puede y toma al niño, que no cesa de llorar, desconsolado, entre sus brazos. Y espera, espera que alguien venga, le ayude y le explique qué es lo que ha pasado, qué es todo aquel infierno, que deja a los muertos sin vida, a los niños sin madre, a los vivos sin sueños…
Y se lo explicarán a lo largo de estos seis años, una y otra vez: sus padres, sus amigos, la policía, la televisión, los periódicos… Y ella no entenderá nada, nunca comprenderá el por qué de tanta barbarie gratuita, porque la maldad humana, la sinrazón, no tiene explicación.
miércoles, 10 de marzo de 2010
YO: DIOS
El momento del día en el que me siento más yo es por la noche. Siempre me he sentido esplendorosa de noche. Me encanta la noche porque es el tiempo de los secretos, de las verdades no contadas. Es cuando el universo se abre a nosotros y nos cuenta el pasado, el presente y el futuro. Y lo hace estemos dormidos o despiertos porque la noche es poderosa y penetra en tí, aunque no quieras; pero cada uno es libre de recordarlo u olvidarlo. Y tal vez prefiramos olvidar porque lo que nos brinda la noche es tan poderoso que asusta. Yo no soy sol, que alumbra y calienta; soy luna, frío y sueños. Antes de todo, antes de nosotros, todo era noche y una hormiga, una hormiga con conciencia que nos soñó y pensó; y de aquella hormiga y aquella noche nacimos todos. Todo lo grandioso empezó con una hormiga; todos somos hormigas porque fuímos hechos a imagen y semejanza de ella. Y muchas hormigas, miles, millones, infinitas, es lo que es Dios; por eso nada se le escapa y todo lo sabe, porque todos somos ÉL. Y cuando contemplamos la inmensidad del cielo estrellado como hoy, o la belleza de un amanecer esplendoroso como anteayer, o damos un paseo por el bosque; la naturaleza se confabula y nos susurra sus recuerdos ancestrales para que no olvidemos. Es entonces, dentro de nuestra pequeñez de hormigas, de nuestra insignificancia, cuando sentimos la magnificiencia de la creación, y nos transmutamos en gigantes. Gigantes y hormigas a la vez. Y en ese instante precioso te das cuenta de la inutilidad de tu vida, de que la mayoría construimos nuestra felicidad en torno a espejismos fugaces porque el engaño del Sol, de la supuesta claridez del día, nos deslumbra y nos dirige hacia objetivos vanos. Y es que la verdadera luz, aquella que está detrás del umbral, nació en la noche oscura del no tiempo. Somos seres de luz pero nacidos del chispazo de una hormiga que cierto día, sin quererlo, de noche nos pensó. Y encontrarnos sería tan fácil, pero ¡tan fácil! Solamente pidiéndole a la noche que nos acoja en su regazo y nos cuente sus verdades escondidas: cómo fuimos, cómo somos, cómo seremos. Por eso me gusta la noche, porque de la noche surge el Dios que habita en mi interior. En la noche surge el chispazo divino que me muestra mi ayer, mi hoy, mi mañana. Y no hay miedo porque cuando era, Él estaba, cuando soy, está, y cuando sea, estará. Vendrá el tiempo, no muy lejano, en que mirando al Cielo, si dejamos surgir esa chispa que todos poseemos, seremos esplendorosos porque ése es nuestro destino. Pero para ello tenemos que soñar, soñar despiertos en la noche. Y volveremos a ser lo que fuímos, hormigas insignificantes; pero infinitamente poderosas en el inicio de los tiempos, porque es hora de volver a empezar. La luna es cíclica, el sol no, siempre es el mismo, mentiroso, redondo. El Sol dice que nada cambiará, que estaremos ahí siempre, y nos miente. Y la luna está llamando ya a sus guerreros de luz, que nacieron en la inmensidad de la noche del no tiempo, para que no olvidemos, recordemos y volvamos a SER.