Mi mundo en "A"
Desde mi más tierna infancia recuerdo que mi mundo más próximo siempre ha terminado con la vocal "A". La primera imagen que se me viene a la mente tiene como protagonista a mamÁ. MamÁ vigilante desde un balcón.
LA primerA maestrA... una "A", también. Y seguro que mi primera vocal pronunciada fue una "A".
Los primeros juegos... acaban en "O", y con compañerOS porque, en aquel entonces, lAs niñAS, por imperativo familiar, jugaban, generalmente, a muñecAS, cocinitas, etc... Yo consideraba más lúdica la "O" que la "A"... hasta que mamá dictadora vino en mi socorro y me ayudó a descubrir el universo femenino... Ahí, mi mundo empezó a escribirse con "A" y no con "O"... ¡Gracias, mamÁ!...
El primer beso, precoz, terminó, evidentemente, en "A"... Era imposible que la "O" fuese protagonista sabiendo como sabía ya, a esas alturas, que el almA femeninA estaba llena de matices encantadores... e irresistibles.
Mi otra pasión... los libros, curiosamente, venían, casi siempre, de la mano de autorAs. Enid Blyton fue la mujer que me enseñó a soñar. ¡AgradecidA intensamente te quedo, Enid!. Y GeorginA, la de "Los cinco", el primer personaje literario con el que me identifiqué. Luego vinieron otras: Darrell, Claudina, Puck... pero ninguna alcanzó el status de GeorginA. Era únicA.
Hoy, mis libros... un 90 por cien terminan en "A". No lo he hecho a propósito, ¿o sí?. No lo sé. Tal vez, es la confirmación de un deseo inconsciente de equilibrar la balanza, en mi universo particular, a favor de la "A" en su eterna lucha con la "O".
El nombre de la mayoría de mis amig@s se escribe con "A". También es cierto que, entre l@s más cercan@s, hay alguna "O", pero siempre porque han sabido compartir con "A": escucharlA, apoyarlA... no AISLARLA. En ese caso, ningún "O" entraría en mi mundo "A".
También he salido con algún "O", sentimentalmente hablando, pero porque nunca me he sentido a su lado como "A", para bien o para mal, sino "@"... Aunque siempre (no puedo mentir) he sabido que acabaría con una "A" ¿Por qué?. Lo he pensado mucho, y siendo sincerA... y habiendo conocido las dos partes... estar con una "O" puede ser magnífico... pero estar con una "A" es SUPREMA (acabado en "A", a propósito)... Subir al cielo, EL PARAÍSO.
Curiosamente, pese a todo lo expuesto, mi lenguaje es sexistA. Pero, creo que DiosA me perdonará, porque hasta el final, en esta reflexión, la protagonistA ha sido, sin duda: "A".